Aprende a patinar: ¡fuera miedo!

Aprende a patinar: ¡fuera miedo! 

Revista Sport Life (abril 2014)

Por: Teba Ginestal

Fotos: César Lloreda

Agradecimientos: Rollerblade logoRoller

Cuando se decide poner unos patines por primera vez, la primera preocupación que nos viene a la cabeza es: <<¿podré levantarme?>>, siendo la segunda: <<¿qué pasa si me caigo?>>. Es muy habitual, sobre todo al principio, moverse con miedo, con cautela, nos sentimos descontrolados y todos los obstáculos que nos encontramos por la ciudad, los parques, las pistas de patinaje, los carriles bici, etc., se convierten en verdaderos retos a superar. 

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Una vez tomada la valiente decisión de ponerse unos patines por primera vez (a menudo no cuenta que los lleváramos de pequeños, nos sentimos como si ésta fuera la primera), lo que viene a continuación nos supone todo un desafío. 

En este artículo encontrarás unas recomendaciones útiles para que tus primeros pasos sobre patines sean un momento de diversión y disfrute, y no de sufrimiento y riesgo.  

RECOMENDACIONES PREVIAS: 

  • Utilizar casco especial, homologado, y bien ajustado, que disponga de agujeros por los que se transpire. 
  • Utilizar rodilleras, coderas para proteger las articulaciones, y muñequeras para evitar fracturas de la muñeca. Importante: que se adecúen a nuestro peso y tamaño, así evitamos desplazamientos de las protecciones en las caídas, lo que ocasionaría una pérdida total o parcial de su efectividad. 
  • Evitar patinar en superficies irregulares, que contengan piedras, agujeros, palos, aceites, arena o agua, sobre todo al principio, cuando no se controla bien el equilibrio.  
  • Buscar un lugar alejado de cuestas, bordillos, etc… en general, zonas con posibles riesgos de caídas. 

 

CLAVES IMPORTANTES: 

1 FLEXIÓN DE RODILLAS: si mantenemos el cuerpo demasiado erguido, con las rodillas estiradas, cualquier movimiento que nos haga perder el equilibrio nos provocará que levantemos alguna pierna hacia delante, con la consecuente inclinación del cuerpo hacia atrás, lo que nos conllevará a una caída de espaldas, que es lo que siempre hay que evitar. Preferiblemente flexión de rodillas hacia el exterior del cuerpo. 

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2. CUERPO INCLINADO HACIA DELANTE: para evitar esa temida caída de espaldas no es suficiente flexionar las rodillas, el cuerpo debe inclinarse ligeramente hacia delante, y así se compensa cualquier movimiento que nos desequilibre.  

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3. BRAZOS LOCALIZADOS DELANTE: mantener los brazos delante y un poco abiertos nos ayuda a equilibrar el cuerpo y, en caso de caída, proteger otras partes más vulnerables (cara, tórax…). 

4. PUNTAS ABIERTAS: en estático, si mantenemos los pies en paralelo corremos el riesgo de desplazarnos involuntariamente hacia delante o detrás, ya que las superficies sobre las que patinamos no suelen estar al mismo nivel, por lo que recomendamos mantener las puntas abiertas y los talones relativamente juntos, así evitaremos desplazamientos en cualquier tipo de desnivel. En movimiento, facilitan el desplazamiento. Además, las puntas abiertas posibilitan la flexión de rodillas hacia el exterior. 

5. GUÍAS RECTAS: la guía del patín es la pieza que, sujeta a la bota, soporta las ruedas. A menudo tendemos a juntar las rodillas porque nos da seguridad, lo que implica que tumbemos las guías hacia el interior y esto ocasiona peor movilidad, mayor riesgo de lesiones en los tobillos y una pérdida de control en los movimientos (en giros, frenada….). 

6. PESO REPARTIDO EN LOS PIES: repartir debidamente el peso en toda la planta nos permite mantener el equilibrio y evitar movimientos descontrolados. 

Si agrupamos todas estas claves (1-6) obtenemos lo que en patinaje llamamos POSICIÓN BÁSICA DE SEGURIDAD: en estático, es la que nos mantiene en equilibrio sobre los patines, con mínimos riesgos de caída en cualquier situación o superficie.  

7. BASCULACIÓN: en movimiento es importante trasladar el peso de una pierna a la otra, lo que nos mantiene en equilibrio continuamente sobre uno u otro patín, marcando bien el balanceo del cuerpo. Es muy frecuente mantener el cuerpo centrado y mover los patines sin bascular el peso debidamente de una pierna a la otra, lo que dificulta realmente el equilibrio y el desplazamiento. 

8. PIES JUNTOS: cuando sentimos que no conseguimos mantener bien el equilibrio, el temor a las caídas nos lleva a abrir excesivamente los pies a los lados del cuerpo, y mantenerlos en esta posición impide que nos desplacemos con soltura. El empuje lateral del patín debe partir de una posición de los patines desde una apertura aproximada del espacio que marquen nuestras caderas. 

 

TÉCNICAS DE INICIACIÓN: 

LEVANTARSE: el primer movimiento que tenemos que realizar cuando nos ponemos unos patines, en cualquier situación, es levantarse, ya sea desde el suelo o desde un banco. Recomendamos hacerlo, si estás iniciándote en esta disciplina deportiva, desde el suelo, hasta que empieces a controlar, para evitar posibles daños con mobiliario urbano que tengas alrededor. 

DESARROLLO: 

Desde el suelo, de rodillas y con las manos bien apoyadas, abrimos las puntas de los               pies y las rodillas, dejando los brazos entre las piernas, con las rodillas abiertas:                       primero un pie, después el otro (puntas abiertas y talones juntos). En esta posición                 procedemos a levantarnos en «posición básica». 

CAER: se recomienda practicar las caídas, ya que el cuerpo tiene memoria y reproduce inconscientemente los movimientos repetitivos. Si nos caemos y no nos hacemos daño, disfrutamos más y disminuye considerablemente nuestro temor. 

DESARROLLO: 

Es conveniente forzar la postura en flexión hacia delante para que las caídas sean siempre de frente, sobre las protecciones, nunca de espaldas. Juntar las rodillas, flexionadas, dejándolas caer lo primero al suelo, apoyando después las manos y deslizando éstas hacia delante, protegiendo de esta manera el mentón, la cara.  

PATINAJE: conseguir el desplazamiento adecuado, disfrutar con los patines, con soltura, depende de la técnica aplicada. 

DESARROLLO: 

Primeros pasos: mantener los pies en “pingüino”, pequeños pasos hacia delante. No pies en paralelo, evitar andar o correr como lo haríamos sin patines; el deslizamiento debe ser en diagonal.  

EQUILIBRIO: es la base del patinaje, cuando recuperamos el paso tras un empuje del patín, esa vuelta del patín a su posición inicial la realizamos en equilibrio sobre la pierna contraria. Por ello es muy importante saber bascular bien los pesos y controlar el equilibrio. 

DESARROLLO: 

Desde posición básica, basculando el peso primero a una pierna, se abren los brazos ligeramente hacia los lados del cuerpo, separando los codos de los costados, semiflexionados. La pierna contraria se lleva, con apertura desde la altura de las caderas, hacia atrás, lo que nos obliga a levantar las ruedas desde el talón. En esta posición, con la rueda de la punta del patín de atrás apoyada, intentamos levantar la pierna en equilibrio. Siempre en movimiento es más fácil que en estático. Importante: guías rectas, evitando juntar las rodillas. Para conseguir una basculación óptima en equilibrio, la pierna de apoyo de estar: pie, rodilla, cadera y cabeza en una misma línea). 

GIRO EN PARADO: con cuidado, se puede girar fácilmente sobre los patines. 

DESARROLLO: 

Partiendo de “posición básica”, con las puntas abiertas, voy abriendo ligeramente una punta hacia el exterior y cerrando la contraria, consiguiendo rotar todo el cuerpo, sin riesgos de caídas, hasta llegar al punto deseado.  

GIRO EN MOVIMIENTO: el giro más básico en movimiento es el Giro en A. Para velocidades bajas es el más efectivo y el que da más seguridad. 

DESARROLLO: 

Antes de llegar a la zona de giro o curva, se abren las piernas hacia ambos lados del cuerpo, flexionando ligeramente las rodillas de tal manera que se inclinen hacia delante, apoyándose las pantorrillas sobre la lengüeta de los patines (las piernas parece que dibujan una “A” y de ahí el nombre). Las guías, por tanto, se quedan algo inclinadas hacia el interior. Se mantienen los brazos como en la posición de equilibrio, adelantados y semi abiertos, separados los codos de los costados, y el cuerpo inclinado hacia delante. Al entrar en la curva, se deja el peso en el patín del exterior, el que va a hacer una curva más amplia, con mayor apoyo en los talones y liberando los dedos para facilitar el giro y que las guías realicen el movimiento. 

FRENO DE TACO: es la forma más sencilla de frenar, el que requiere menor esfuerzo muscular y el más barato (desgastar el taco siempre es más barato que desgastar las ruedas). 

DESARROLLO: 

En posición de “tijeras”, piernas abiertas hacia delante/detrás, no hacia los lados, con flexión de rodillas. Bascular el peso en la pierna trasera, con el cuerpo erguido, como si  nos sentáramos en una silla, y levantar la punta del patín delantero. Cuanto más flexionemos las rodillas más fuerza imprimimos a la frenada. Un error muy común es no hacer tijeras, no flexionar rodillas y abrir mucho las piernas lateralmente, lo que ocasiona caídas de espaldas y giros involuntarios.